domingo, febrero 17, 2008

LA VIDA DE MARCOS ANA SERÁ LLEVADA AL CINE


Yo ya lo sabía, pues en la presentación de su libro en Madrid lo comentó y ví por ahí al director manchego muy contento y al lado de MARCOS ANA. Hoy en el diario EL PAIS aparece la noticia y un artículo firmado por PEDRO ALMÓDOVAR que te pongo a contuinuación para que lo puedas leer. Es una gran noticia que la vida de este poeta sea llevada al cine. Espero con ansias esa pelicula.




UN HOMBRE BUENO
PEDRO ALMODÓVAR 17/02/2008

El superviviente Marcos Ana representa el mejor modelo de reconciliación, una asignatura que cada década parece más pendiente en nuestro país.
Marcos ha sobrevivido a varias penas de muerte, a muchas jornadas de tortura en las que le dejaban por imposible, convertido en un amasijo de carne, a la durísima vida carcelaria, en condiciones dantescas, expuesto a todas las enfermedades del cuerpo y de la mente. Pero especialmente, Marcos Ana ha sobrevivido con una limpieza impresionante al odio. Él es lo contrario al discurso de las "heridas abiertas", las suyas, profundas y persistentes (22 años, desde el año 39 al 61, arrastrándose por distintas cárceles franquistas, dan para muchas y variadas heridas) como decía, sus heridas las cerraron sus propias ganas de vivir y de convivir. Su pasión por la vida, y por la vida de los otros.
Es emocionante, cuando en el libro decide no dar el nombre de un compañero que le denunció (aunque a causa de esta denuncia le cogieron y le condenaron a muerte), no le nombra pensando que el traidor tendrá en la actualidad, hijos, sobrinos y nietos, que no son responsables de su traición y que ahora se sentirían avergonzados.
Marcos Ana es un modelo de víctima, en estos años en que las víctimas salen a las calles (todo su derecho) a gritar su dolor (nada más humano) pero que en ocasiones desafinan de un modo estridente. Marcos es una víctima que no pide venganza. Pide que el horror que el pueblo español vivió durante y después de la guerra no se vuelva a repetir
Es muy importante, y ya sé que es un tema delicado (todo mi respeto y solidaridad a las víctimas de todo tipo de violencia), es esencial que las víctimas no sean un impedimento para la reconciliación.
Marcos Ana representa todo esto. Y por ello le admiro, le quiero, y porque en el trato personal es lo más parecido a un ángel. No he conocido a nadie tan bueno. Por eso me gustaría hacer una película sobre su vida. No existen tantos hombres buenos sobre los que hacer películas, en mi cine, desde luego, brillan por su ausencia. Pero naturalmente no es por su bonhomía, por rara que sea esta cualidad, por lo que quiero hacer la película.
Su libro de memorias Decidme cómo es un árbol contiene en todos sus capítulos material cinematográfico de primer orden. Da para varias películas, muy distintas y de diversos géneros.
La que a mí me interesa, la que espero abordar dentro de dos o tres años, una vez que termine las dos películas que tengo entre manos, empezaría con Marcos Ana saliendo de la cárcel en el año 61. Según él mismo confiesa era un niño de 42 años que se da de bruces con la libertad, en el Madrid de principio de los 60. La experiencia física fue durísima, sus sentidos no están acostumbrados a los espacios abiertos y extensos, ni a la luz, montar en un vehículo le provocaba vómitos. Tampoco está acostumbrado a la presencia de las mujeres jóvenes. Le atraen enormemente pero reacciona como un niño.
Hay imágenes muy plásticas en el libro cuando describe su fascinación por el sexo opuesto. Cuando ve una mujer, la sigue a escondidas hasta que desaparece en la boca del metro, o tras la puerta de su casa.
Una de las primeras noches en libertad encuentra a un antiguo compañero, que le lleva a un cabaret. Poco después le deja solo, con una de las prostitutas a la cual le ha pagado para que le atienda toda la noche. Esa primera noche con una mujer es lo que quiero contar. A lo largo de esa noche aparecerá todo su pasado, y el pasado de la prostituta a la que no me queda más remedio que relacionar con alguno de sus compañeros de prisión para cerrar la historia...
Juntos recorrerán el Madrid nocturno de la época, intercambiando soledades. Es la historia del primer amor de Marcos Ana, una prostituta que al final de la noche no le cobró, porque noches como aquella no tienen precio.


Almodóvar rodará la vida de Marcos Ana
El director manchego adquiere los derechos de la biografía del poeta comunista.
Hace algo más de cuatro meses, el domingo 30 de septiembre, Pedro Almodóvar se enamoró de una historia. Fue un fogonazo que le asaltó al leer las páginas de este periódico.
Aparecía publicado en el suplemento Domingo un avance de las memorias de Marcos Ana, poeta que se convirtió en voz de los presos de la era franquista. Relataba su salida de prisión tras 23 años entre rejas: la luz cegadora, los mareos al circular en coche, el incómodo reencuentro con la libertad y el vértigo ante su primera experiencia amorosa, a los 41 años. Ese hombre temeroso que nunca había estado con una mujer, sus titubeos, esa prostituta que se enternece con su historia y no quiere cobrarle, ese paseo de madrugada por la Gran Vía y esa noche inolvidable se convirtieron rápidamente en celuloide en la cabeza del cineasta manchego. Al día siguiente, el mismo lunes por la mañana, Almodóvar pedía que le enviaran el libro. A los cuatro días decidía que quería conocer a Ana y hacer la película. La semana pasada cerró el acuerdo para hacerse con los derechos.
Subiendo las escaleras camino de su piso, Marcos Ana se queja de la rodilla, pero sube como un tiro: "No tengo tiempo para estar enfermo, por eso estoy así a los 88 años", dice. Desde luego, aparenta 65. Una foto del Che Guevara preside su librería. Con un puñado de cuadernos de poemas entre las manos, cuenta que su relación con el director manchego puede ser el inicio de una gran amistad, "como en el final de Casablanca". Ana -nacido Fernando Macarro Castillo, adoptó los nombres de su padre y su madre para firmar- ingresó en prisión a los 19 años y sobrevivió a abominables torturas y a dos condenas de muerte. En el año 1954, encerrado en una celda de castigo, empezó a escribir poemas apoyándose del revés del plato que le daban para comer. A la luz de un minúsculo candil, hecho con un tintero, alcohol y mecha, compuso versos que pronto trascendieron los muros de prisión y empezaron a ser publicados por comités de solidaridad en el exilio. Los compañeros presos que salían en libertad los memorizaban para poder dictarlos a su salida. Se convirtió así en una voz intramuros de la España perseguida.
Escribir sus memorias era una de sus asignaturas pendientes. Ya en una madrugada de 1963, apenas dos años después de salir de prisión, su amigo Pablo Neruda le abroncó tras una larga noche en que Ana le contó su vida: "¡Somos unos insensatos, las palabras se las lleva el viento, si hubiéramos tenido un magnetofón ya tenías escrito el libro!", exclamó el poeta chileno. Ana, humilde hasta decir basta, nunca osó negociar la publicación de sus poemas: "La poesía era un arma más para luchar por las libertades, no sé si mis versos son buenos o malos, sólo sé que fueron necesarios", dice con la lucidez de un hombre que sigue viviendo a contrarreloj, ganándole tiempo al tiempo, intentando recortar el efecto de 23 años entre rejas. Hace tres años, las presiones de sus amigos le llevaron a ponerse a escribir por fin sus memorias, Decidme cómo es un árbol (Editorial Umbriel-Tabla Rasa), el material en el que se basará Almodóvar, que hará dos películas antes de ésta (en mayo empieza a rodar Los abrazos rotos).
Gran amigo de Rafael Alberti, Ana es un comunista convencido: "Lo único que puede compensarme a mí es el triunfo de mis ideales", dice con voz cadenciosa, profundo. "Solidaridad es hoy la palabra más hermosa y más necesaria. Este mundo es muy injusto y eso tiene que explotar. Muchos jóvenes saben que otro mundo es posible".
DIARIO EL PAIS 17 DE FEBRERO DE 2OO8



2 comentarios:

Viktor Gómez dijo...

Tuve la suerte de asistir en Valencia a la presentación de su libro, junto a Alfons Cervera y Quique Falcón. Fue un impacto brutal ver, escuchar, sentir la grandísima humanidad, la paz interior, el equilibrio y honestidad de Marcos Ana. IM-PRE-SI-O-NAN-TE.

Su lenguaje no verbal era tan poético como su desenvolverse, decir, compartir.

Una caña.

Sobre la pelí, me reservo. Ya te comentaré en Illescas, si hay oportunidad. Pero me da miedo lo mediático. El manejo, contramanejo...

En cualquier caso, Marcos Ana es un referente y un ejemplo a seguir.

Una abrazote,

Viktor

Luciérnaga dijo...

kebrán, después de minarte el blog con comentarios (que por lo que parece sólo dejamos huella los valencianos!!) quería decirte que muchas muchas gracias!!

llegué a casa a las 7 de la mañana, y vi un sobre sobre la mesa (oh!! qué repetición más ingeniosa!). el caso es que lo abrí y... yujuu!! el fanzine!! en ese momento sólo tenía ganas de cama, así que lo dejé dónde estaba.

a la mañana (más bien medio día/tarde) cuando me desperté me viene mi madre y me dice:

Lucía, me ha encantado la revista que te han mandado.
la abre y me dice:

mira, este poema me ha gustado mucho, y este, y esto también!!

y.. jajaja!! ya me lo he leído casi todo, y la verdad es que está de puta madre, un curro el vuestro...

por cierto, la entrevista... :)gracias kebran. gracias de verdad.

un besito muy grande, y espero que nos veamos pronto. muy pronto. muy muy pronto!!jaja!! muaaaaaaaaaaaaaak!!!